viernes, 9 de abril de 2010

Séptimo Capitulo:"Doncella en Apuros"

Capitulo 7

Conduje los largos 30 minutos hasta el recinto escolar, me apresure a estacionar, pude verlo, mi corazón ya empezaba a latir rápidamente, estaba apoyado contra la pared, al otro lado del estacionamiento, ya me había visto, Iba muy despacio, ya que era bastante torpe, y no quería quedar de nuevo como una idiota frente a el.
-Hola señorita- dijo con su caracterizada voz seductora
- Buenos días señor Salvatore- le sonreí, era imposible no sonreírle a el, simplemente sentía que flotaba, mariposas radioactivas invadían mi estómago, ya empezaba a sonrojarme, Stefan lo había notado, tomó mi mentón mientras se acercaba peligrosamente a mis labios, capturo mi labio inferior y lo mordió suavemente, dios! Iba a matarme si seguía así, me propinó un suave dulce y tierno beso, amaba como iba del salvaje depredador al dulce niño, no tan niño -reí para mi-, nos fundimos en un mágico beso.
Juro que si hubiese podido me hubiera quedado toda mi vida allí, lastimosamente había sonado el timbre, ambos nos sentamos juntos como ya era habitual estos últimos días, trataba de mirarlo lo menos posible, no quería tentarme con esos labios tan devastadores, definitivamente eran mi perdición, la clase transcurrió lentamente, desde cuando me ponía tan impaciente en historia?, a los pocos segundos sonó el timbre, al fin, 5 clases mas y sería libre íbamos con Stefan por los pasillos para ir a nuestra próxima clase…
Jason: Ey Greyson, linda pollera! – dijo con un tono algo obsceno, dios que asco que daba este tipo, siempre tenía algún comentario sobre mí, hice caso omiso y seguí caminando, el que dejo de hacerlo fue Stefan.
- Ve yendo a clases ahí voy- Me dijo prácticamente en una orden y salió disparado hacia la dirección de Jason.
-Stefan! No no no Stefan- demasiado tarde, ya lo tenía agarrado del cuello a Jason, no tenía idea de lo que le decía, pero no tenía que ser adivina para averiguarlo, Jason ya estaba rojo, corrí hacia ellos e intente de todas las formas que Stefan lo soltara… A los segundos lo hizo, fuimos a clase, se lo notaba bastante enojado, -nota mental: no traer más polleras al instituto-
-Ey fue solo un comentario algo…desagradable, no hay que hacer caso a esas cosas-le dije con un tono de comprensión y dulzura, quería que se relajara-
-Lo se, es solo que no aguanto que otro te mire, Te quiero- acto seguido me regalo uno de esos tantos besos que me volvían completamente loca…
- Yo también- sonreí, estaba tan feliz, el me hacía feliz, ya me estaba enamorando de Stefan, solo su nombre me hacía suspirar, el resto del día paso armoniosamente, no volví a oír ningún otro piropo, capaz se deba al hecho de que Stefan estaba anclado a mi cintura y miraba ferozmente a cada chico que se atreviera siquiera a mirarme, me encantaba todo de el, hasta sus ridículos celos, al terminar las clases me acompañó hasta mi auto…
- Conduzca con cuidado señorita Greyson…póngase el cinturón de seguridad…- lo interrumpí
-Stefan voy a estar bien, soy responsable a la hora de conducir, quédate tranquilo- le dí un delicado beso, el suspiro y abrió los ojos.
- A las 6 estoy en tu casa- me regalo otro beso, este era un poco mas apasionado que el anterior, también me gustaba para que negarlo, nos despedimos y fui a casa, ordene un poco, ya que la noche anterior había quedado toda la casa desordenada, y recordé el regalo de mamá, subí a su habitación, entre y debajo de su cama estaba, era una caja mediana-grande la abrí y tenia 2 paquetitos abrí el primero, una cámara digital, y el segundo…el celular con el que tanto le insistía, no estaba mal, viniendo de ella, no estaba nada mal, miré mi reloj, faltaban 4 horas para ver a Stefan, para mi era una eternidad, estuve investigando mi nuevo celular, parecía de la nasa, por ahí hasta tenía microondas incorporado, me reí de mi chiste interior y baje a la cocina, limpie un poco y saqué la basura, esa bolsa pesaba una tonelada mas o menos, a duras penas pude cruzar la calle, como haría para meterla en el contenedor?, no era débil, pero tampoco tenía tanta fuerza…
X: te ayudo?
-La verdad sería de bastante ayuda-le dije sin siquiera mirarlo, la verdad el chico era bastante fuerte.
- Muchas Gracias- lo mire, woow era hermoso, pelo castaño oscuro, ojos centellantes celestes, boca encarnada, y de sonrisa compradora, me hacía acordar a la mía cuando quería conseguir algo, unos dientes perfectos…
-No es de nada, todo por ayudar a una doncella en apuros- Ambos reímos con esa acotación, la verdad, era bastante atractivo.
- Bueno...la doncella en apuros tiene nombre?- inquirió con un tono de gracia
- Mía…me llamo Mía...-

No hay comentarios:

Publicar un comentario